En verano la hidratación del bebé es un aspecto especialmente delicado, puesto que las temperaturas altas favorecen una mayor pérdida de líquidos.
El bebé tiene porcentualmente una mayor cantidad de agua (74%) que el cuerpo de un adulto, que sólo contiene un 59% a los 18 años, por lo que está más expuesto a su pérdida. El bebé no tiene la conciencia de que tiene sed ni sabe expresarlo, por lo que debemos estar muy atentos a su hidratación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda lactancia materna en exclusiva hasta los 6 meses. Por esta razón, no se aconseja dar agua a estos bebés, puesto que ya están suficientemente hidratados con la leche materna (contiene cerca de un 90% de agua) y porque el aporte de agua suplementaria, podría disminuir el número de tomas con la consiguiente disminución de aporte nutricional.
Aquellos bebés que se alimentan con leches maternizadas, también tienen cubiertas las necesidades hídricas con las tomas, excepto si hay situaciones anormales como diarreas, vómitos, o bien cuando se retira la toma nocturna.
En general se considera que, para mantener una buena hidratación del bebé, las cantidades de líquido a tomar son:
- 0 – 6 meses: 0,7 litros.
- 6 – 12 meses: 0,8 litros.
- 1 – 3 años: 1,3 litros.
- 4 – 8 años: 1,7 litros.
Estas cantidades tienen en cuenta el líquido ingerido, sea leche en los lactantes o agua, zumos, caldos y el líquido contenido en los alimentos sólidos.
Los padres deben estar atentos y comprobar si el bebé tiene la boca o la lengua seca, la piel seca y si tiene una actividad normal.
Una correcta hidratación incluye también evitar pérdidas de agua por excesivo calor, siendo adecuado bañarlos con agua templada, vestirlos con ropa fresca y evitar la exposición al sol.
Recuerda que:
- La leche materna y el agua son la mejor forma de hidratar a un niño.
- En épocas de calor ofrecer el pecho de forma frecuente o a demanda.
- La leche materna y la leche de fórmulas contienen el agua necesaria para mantener correctamente hidratado a un niño.
- Después de los 6 meses el mejor hidratante es el agua (sin gas, edulcorantes, etc).
- A los niños que ya comen, ofrecerles de forma adicional más fruta, batidos, sopas del tiempo, para así aumentar la ingesta de líquidos.
- Evitar los refrescos. Tienen en general un efecto diurético, lo que incrementa la pérdida de líquido por la orina.
- Evita la exposición al calor que aumenta la sudoración y la pérdida de líquidos.
- Ten presente que la diarrea y los vómitos requieren una hidratación suplementaria para compensar la pérdida de líquido que suponen.
- Evita dar líquidos fríos de nevera.
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