Puedes tener la presión arterial alta y sentirte bien, porque la presión arterial alta no presenta síntomas, no avisa. Pero la presión alta o hipertensión es un serio problema de salud, que si no se trata puede tener consecuencias.

Pero, ¿por qué es importante la presión arterial?

Para comprender el significado de la presión arterial, vamos a necesitar entender unos aspectos básicos del sistema cardiovascular.

images[3]El sistema cardiovascular esta formado por dos elementos clave: los vasos y el corazón. Los vasos son una serie de “tubos”, arterias y venas que se ramifican, llegando a tener calibres microscópicos que permiten que la sangre llegue a todos los tejidos del organismo. Esto es necesario porque la sangre aporta los nutrientes, líquidos y oxigeno necesarios para que las células puedan vivir y a la vez las células liberan a la sangre las sustancias que necesitan desechar y CO2, ambos elementos producto del metabolismo celular. Es decir, la sangre aporta todo
aquello que las células necesitan para vivir y recoge y se lleva todo lo que necesitan eliminar
. Las funciones de la sangre son muchas más, además de la nutritiva y respiratoria. Están las funciones reguladoras, defensivas, termorreguladora, excretora…

 

La sangre, para poder hacer todas estas funciones, debe de fluir y para ello necesita un “motor” que la haga correr a través de todo este complejo y extensísimo entramado de “tubos” que son las arterias, arteriolas, capilares y venas. A modo de curiosidad el cuerpo humano en total tiene unos 100.000km de arterias, venas y capilares.  Si si, has leído bien, ¡100.000km!

El corazón es la bomba que empuja y mantiene en constante movimiento la sangre (unos 5 litros). Este tiene 4 cavidades, dos aurículas y dos ventrículos. Una vez la sangre ha pasado por los pulmones y ha liberado el CO2 y cargado el Oxígeno, es enviada de nuevo a todo el organismo mediante una potente contracción del ventrículo izquierdo, que envía la sangre hacia todo el cuerpo a través de la arteria aorta. Esta contracción se repite unas 80 veces por minuto (hay variabilidad) que es lo que llamamos frecuencia cardiaca. Así, nuestra bomba que empuja la sangre es pulsátil.

Pues bien, la contracción del ventrículo izquierdo, que se le llama sístole, lo hace con una presión suficiente para que la sangre corra por todo el torrente sanguíneo. Esta es la presión máxima o sistólica, y cuando el ventrículo se relaja para de nuevo llenarse de sangre, se le llama diástole y es cuando hay la menor presión, esto es la presión mínima o diastólica, es decir, es la presión residual que queda en el torrente sanguíneo, mientras el corazón no vuelve a contraerse.

Si la presión es demasiado alta se va a perjudicar el corazón, que trabajará con un sobreesfuerzo que lo puede dilatar o dañar sus estructuras internas como las válvulas. También el sistema vascular sufrirá al ser sometidas sus paredes a una sobrepresión mantenida. La hipertensión genera muchos y graves problemas si no está controlada, es decir, si se mantiene en el tiempo sin control médico. El principal riesgo es el infarto de miocardio, pero también es el origen de trombos o roturas arteriales en el cerebro, provocando daños cerebrales. Además, los riñones y los ojos son sensibles a este aumento de la tensión, pudiendo verse afectados estos últimos por roturas en su vasos sanguíneos que pueden provocar pérdida de visión.

Se define la hipertensión arterial como la existencia persistente de valores de presión sistólica de 140 mm de Hg o superior y presión diastólica de 90mm de Hg o superior.

Hoy en día hay muchos y excelentes tratamientos para controlar la presión arterial y, por tanto, es esencial detectar el problema y tratarlo rápidamente.

El farmacéutico posee la calificación y el material necesario para realizar una primera aproximación al diagnóstico de hipertensión oculta y un seguimiento de los pacientes ya diagnosticados.

En nuestra farmacia en Sant Andreu hacemos un control mantenido de la tensión arterial de todos aquellos pacientes que lo requieran o así lo soliciten, pudiendo ayudarles a adquirir hábitos y conductas que ayuden a reducir la tensión.