Con la vuelta inminente al cole nuestros pequeños entrarán de nuevo en las rutinas diarias, las clases, las actividades extraescolares, los deberes, deporte… Toda una dinámica exigente que requiere de una buena alimentación repartida a lo largo de todo el día.

Los niños, a diferencia de los adultos, no sólo deben aportar mediante la dieta los nutrientes y energía para mantener la actividad diaria, sino que además están creciendo. Por ello debemos de tener una especial atención con su alimentación.

Los niños tienen el estómago más pequeño que los adultos y en proporción unos requerimientos energéticos superiores, lo que hace que necesiten comer con más frecuencia. Así para los niños es muy importante realizar 5 comidas diarias.

Los expertos en nutrición recomiendan que la comida del mediodía y la cena representen un 60% del aporte energético total, y el otro 40% proceda del resto de ingestas. En este sentido, la merienda deberá aportar el 15% del valor energético total diario.

La merienda debe estar equidistante entre la comida del medio día y la cena, de modo que no interfiera con la digestión de la comida y a la vez conserve el apetito para la cena. Lo ideal es mantener una distancia de unas tres horas. Si al mediodía se come entre 1:30 y 2 y se cena a las 8:30, una buena hora para merendar serían las 5:30.

La merienda además es una buena oportunidad para educar a nuestros hijos en hábitos alimenticios saludables que luego mantendrán a lo largo de la vida.

Qué no debemos dar para merendar a nuestros hijos

– Bollería industrial. Contiene una gran cantidad de ácidos grasos trans. Los ácidos grasos trans aumentan la concentración de lipoproteínas de baja densidad (LDL) “colesterol malo” en la sangre y también disminuyen las lipoproteínas de alta densidad HDL “colesterol bueno”. A corto plazo favorecen la aparición de obesidad, y a largo plazo están relacionados con la aparición de enfermedades cardiovasculares.

– Lácteos con alto porcentaje graso tipo flanes, natillas, batidos industriales, etc. Estos productos contienen un alto porcentaje de grasa y, por tanto, son desaconsejables en la dieta infantil puesto que favorecen la obesidad.

– Bebidas azucaradas. Los zumos de frutas envasados y las bebidas azucaradas. Este tipo de productos suelen poseer gran cantidad de azúcares que favorecen las caries y también contribuyen de manera importante al desarrollo de obesidad.

Qué si es aconsejable dar para merendar a nuestros hijos

– El pan tradicional preferiblemente al pan de molde procesado.

– Embutidos bajos en grasas o jamón serrano mucho mejor que fiambres altamente procesados (tipo mortadelas, salamis, etc).

– El consumo de frutas frescas enteras y crudas.

– Lácteos como leche, yogur y queso fresco.

– Chocolate de vez en cuando es adecuado y muy nutritivo.

– Para beber agua o zumo de frutas naturales.

– Galletas con cereales.

Para cualquier duda a consulta en este tema o cualquier aspecto nutricional de tu hijo, en Farmacia Mèrce Solà estamos a tu disposición.