Desde hace mucho tiempo que se insiste en que hay que mantenerse en forma. Infinidad de revistas, programas de televisión y emisoras de radio dan consejos y recomendaciones para tener un cuerpo sano. Ejercicio físico, deporte, peso, dietas, complementos nutricionales, fibra y un larguísimo etcétera.

Cuando hablamos de ponernos en forma solemos referirnos a músculos, sistema óseo y articular, salud cardiovascular, silueta y actividad física. Pero, ¿y nuestro cerebro? Es el órgano responsable de todo: nuestra mente, nuestro yo… ¿Qué podemos hacer para mantener el cerebro en forma?

Como el resto del organismo el cerebro es un “músculo” que debemos entrenar, estimular, proporcionarle una dieta y un descanso adecuado.

Para mantener en forma tu cerebro debemos de actuar sobre tres áreas:

  • Ejercicio intelectual y hábitos de conducta.
  • Dieta.
  • Descanso.

Ejercicio intelectual y hábitos de conducta: el cerebro tiene plasticidad, es decir, permite a las neuronas regenerarse tanto anatómica como funcionalmente y formar nuevas conexiones sinápticas. La plasticidad neuronal representa la facultad del cerebro para recuperarse y reestructurarse. Para ello:

  • Haz cosas nuevas, no caigas en rutinas.
  • Entrena tu memoria (memoriza datos, teléfonos, cifras…).
  • Interésate por cosas nuevas. Sé curioso.
  • Lee.
  • Sé positivo. Busca alternativas.
  • Relaciónate con las personas, interactúa.
  • Evita el estrés y la ansiedad.
  • Ejercicio físico es importante para el mantenimiento y regeneración neuronal.
  • Diviértete. Ríe.

Dieta: El cerebro requiere de una dieta rica en polifenoles y ácidos grasos poliinsaturados.

Alimentos que aportan polifenoles:

  • Cacao.
  • Albaricoque.
  • Cerezas.
  • Frutos rojos (arándanos, frambuesas, fresas, granada).
  • Frutos secos (nueces).
  • Té verde y café.
  • Vino tinto y cerveza.
  • Aceite de oliva.

Alimentos que aportan ácidos grasos poliinsaturados:

  • Pescado azul (atún, sardinas, salmón…).
  • Calabaza.
  • Maíz.
  • Soja, lentejas, judías, guisantes.

Descanso: El descanso está directamente relacionado con la memoria. Cuando no se duerme lo suficiente (unas ocho horas al día) o se descansa mal, la capacidad comprensiva y la retención memorística se ven afectadas. Tanto el déficit como el exceso de sueño se encuentran vinculados con una menor capacidad mental.

Es importante resaltar que para que el descanso sea efectivo para el cerebro no basta con que las horas sean suficientes. Las horas de descanso deben de estar puestas en un horario natural para el sueño.

 

En momentos de especial esfuerzo intelectual, como el caso de exámenes, oposiciones, situaciones de estrés laboral hay preparados nutricionales y vitamínicos especialmente indicados. Si te encuentras en una de estas situaciones, ven a vernos a la Farmacia y te recomendaremos el mejor suplemento para tu caso.