• ¿Sensación de hormigueo o quemazón en los ojos?
  • ¿Los ojos pican, lo sientes cansados o como si tuvieses arenilla?
  • ¿Están resecos y fatigados al final del día?
  • ¿Ojos enrojecidos?

Si estos síntomas te resultan familiares, probablemente padeces de sequedad ocular.

Qué son las lágrimas y para qué sirven

pelicula-lagrimal1[1]Las lágrimas están producidas por las glándulas lagrimales, situadas en la parte superior externa del ojo, y tienen la función de limpiar y humidificar el ojo para su correcto funcionamiento. Además de la glándula lagrimal principal, existen unas glándulas accesorias en el párpado llamadas glándulas de Meibomio que también se encargan de producir una secreción grasa que forma la parte más externa de la película lagrimal. La lágrima sale de la glándula hacia el fondo de saco superior del ojo y de ahí pasa a la superficie del globo ocular.

La lágrima se recoge por los puntos lagrimales, desde donde se drenan por el conducto nasolagrimal, que la lleva a la parte posterior de la nariz.

Las lágrimas están compuestas por un 98% de agua, 1.3% de cloruro de sodio y pequeñas cantidades de albúmina, lípidos y sales. También contienen enzimas que actúan como antibacterianas.

En cada parpadeo se produce una fina película lagrimal. Esta película cumple diversas funciones: impide la entrada de partículas extrañas y funciona como un lubricante, garantizando el deslizamiento de los párpados sobre los ojos. Además, el flujo lagrimal asegura que la córnea esté húmeda de manera uniforme.

Qué es la sequedad ocular

La sequedad ocular se produce cuando la humedad de los ojos es insuficiente. Existen varias causas que pueden producirla:

  • Una producción propia deficiente de cantidad y/o calidad de las lágrimas.
  • Factores medioambientales. Exposición a una luz solar muy intensa, la combustión de gases, el polen en el aire y el polvo, trabajo frente a una pantalla de ordenador, lectura (cansancio ocular), ambiente seco, calefacciones, viento.
  • Consecuencia de tratamientos farmacológicos como los betabloqueantes (antihipertensivos), antidepresivos.
  • Cambios hormonales en las mujeres (embarazo, consumo de anticonceptivos orales y menopausia).
  • Algunas enfermedades sistémicas (síndrome de Sjögren, artritis reumatoide, lupus eritematoso).
  • Obstrucción de las vías lagrimales.
  • Algunas enfermedades cicatrizantes de la superficie ocular (como conjuntivitis vírica severa).

Los colectivos de más riesgo de sufrir sequedad ocular son las personas mayores y mujeres en fases de cambio hormonal.

Cómo tratar la sequedad ocular

Ante todo es esencial conocer la causa que provoca la sequedad. Algunas recomendaciones son:

  • No exponerse a corrientes de aire que favorecen la evaporación de la lágrima (no orientar ventiladores hacia la cara, no conducir con las ventanillas abiertas, usar gafas de sol protectoras cuando estemos en el exterior, etc.).
  • Evitar la sequedad ambiental mediante el uso de humidificadores.
  • Protegerse de la polución ambiental, evitando atmósferas como la playa y el campo en días de viento, así como el polvo doméstico, el humo del tabaco o los disolventes.
  • Forzar el parpadeo varias veces al día y limpiar las glándulas lagrimales a menudo con una toallita o un disco desmaquillante.

Lágrimas artificiales. Cuando no se puede tratar directamente la causa del ojo seco, las lágrimas artificiales y geles lubricantes ayudan a controlar la sequedad e irritación.

Este tipo de productos en solución, colirio y gel, contienen Hialuronato de sodio, Carmelosa sódica, sustancias con propiedades lubricantes y que mejoran la humedad de la superficie ocular. No llevan conservantes puesto que viene en dispositivos anticontaminación y pueden ser usados varios meses después de la apertura del envase.

Si los ojos secos son tu problema, ven a vernos a la Farmacia. Te asesoraremos en como solventar el problema o te orientaremos en el tipo de asistencia médica que puedas precisar.